domingo, 15 de noviembre de 2015

Britain leaves EU

El  pasado 11 de Noviembre, David Cameron anunció una serie de condiciones para que Gran Bretaña se encuentre cómoda dentro de la Unión Europea.
Las condiciones exigidas fueron redactadas en una carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y las más importantes son:

1.   El Reino Unido quiere negar la asistencia social a los  trabajadores inmigrantes llegados de la Unión Europea, hasta que no lleven cuatro años en el país.

2.   El Reino Unido no quiere formar parte del proyecto europeo de forjar una mayor integración política. También quieren que el euro no sea designada moneda oficial.

3.   No discriminación a los países que se encuentran fuera de la zona euro como Gran Bretaña.

4.   El Reino Unido quiere mayor poder para que los parlamentos nacionales puedan bloquear legislación de la Unión Europea.

La larga crisis ha puesto en duda la confianza del Reino Unido en la Unión Europea. Hasta ahora los países menos ricos han recibido gran cantidad de recursos económicos que han mejorado su renta per cápita. La crisis ha cambiado las condiciones. La pertenencia a la UE se percibe como costosa por gran parte de esas sociedades. Es por ello que la demanda de soberanía nacional retorna con fuerza al debate público británico.

Parece muy difícil que la UE acepte las condiciones tal como las ha planteado Gran Bretaña, lo que daría argumentos a favor a los euroescépticos británicos que han aumentado en número tras la crisis de los refugiados de este verano y la crisis de Grecia.
Entre las muchas cosas que los principales euroescépticos británicos defienden, la principal es una cuestión de soberanía. La realidad es que la Unión Europea es una especie de súper-organización en la que los Estados le ceden soberanía con el fin de cooperar en aquellos asuntos que la UE puede hacer mejor. 
Por tanto, la UE no le ha robado soberanía como  algunos británicos dicen, si no que Reino Unido se la ha cedido voluntariamente.

"El Reino Unido podría sobrevivir fuera de la Unión Europea" declaró Cameron en el CBI y añadió: "Somos la quinta potencia económica mundial... La cuestión no es si sobreviviríamos o no. Lo que tenemos que decidir es si estaríamos mejor dentro o fuera".

En épocas de vacas gordas el conflicto político y económico entre Reino Unido y UE era menor; Reino Unido se beneficiaba de la buena acogida del centro financiero de Londres. Podría sobrevivir si, pero los costes que supondría serían un descenso del poder de la City, pérdida de puestos de trabajo (aprox. 3 millones de empleos) por perder el protagonismo financiero. Londres ya no sería el centro financiero de Europa y las exportaciones disminuirían como consecuencia.

Cameron advirtió que iba totalmente en serio, recordó que no siente ningún vínculo con Europa como para permanecer en ella y ha potenciado un sentimiento nacionalista, aun así si Bruselas no ignora las condiciones y cumple con lo requerido él haría campaña a favor del sí en el referéndum.

En cualquier caso todo queda supeditado al resultado del referéndum prometido por el primer ministro en junio del año que viene. Hay opiniones enfrentadas acerca de la conveniencia de abandonar o no la UE, no dando las encuestas actuales resultados definitivos sobre cuál puede ser la decisión en el referéndum.

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